Lo confieso: cuando llega la primavera no opongo ninguna resistencia al pop más luminoso y adherente. Poco importa si son discos contenporáneos o auténticos clasicazos. En primaveras pasadas gobernaron discos como Vampire Weekend, Let's get out of this country u Oddysey and Oracle, poperismo ilustrado para salir a la calle con la mejor sonrisa y la camiseta más absurda del ropero.
Estas últimas semanas, la nota más entusiasta la ha puesto Technicolor Health de los Harlem Shakes, unos neoyorkinos que juegan en la liga de Vampire Weekend o Clap Your Hands Say Yeah. Con temazos como 'Niagara Falls' o 'Sunlight', la tristeza tiene sus horas contadas.
El toque de elegancia lo aporta el señor Bart Davenport, que con su último disco me tiene enganchado. Clase, mucha clase es la que desprende Palaces, en la que no sobra ni un sólo tema de ese pop exquisito capitaneado por el single 'A young one'. El mejor acompañamiento para unos martinis.
Gran amante de ese pop de autor es nuestro Francisco Nixon, ex Australian Blonde, ex Costa Brava y blogger a tener en cuenta. Su último LP, El perro es mío, se encarga de aportar el intimismo naïf a esta primavera con temas como 'Erasmus borrachas', 'Brackets' o 'Inditex', llenos de ripios para enamorarse de la primera que nos guiñe un ojo: "Trabajas en Inditex/ más guapa no puedes ser..."
Para terminar, el toque mediterráneo lo aportan los italianos Fitness Forever, que con Personal Train rescatan los sonidos más estilosos de los años sesenta. Camparis en la costa azul, Audrey Hepburn a los mandos de una vespa y Burt Bacharach inspirando canciones como 'Probabilmente', 'Vacanze a Settembre' y, por supuesto, 'Bacharach'.Ya sabéis, pequeños: esta primavera, un no rotundo a la amargura. Rodeaos de la mejor compañía y dejad que el pop os altere la sangre.
























