jueves, 14 de mayo de 2009

Chicos tristes y solitarios.

Nunca fui un fan de Nacha Pop. Me gustaban, supongo, por una cuestión generacional, y como cuestión generacional lamenté el martes la muerte de Antonio Vega. Por supuesto, hubo un tiempo en que escuchaba muy a menudo sus canciones y las de otros chicos solitarios: Enrique Urquijo, Quique González, el Andrés Calamaro de Honestidad Brutal... Creo que me ocurría con esos discos como con los peores días de mi erasmus: me decía a mí mismo que me encantaba la lluvia de Londres y pasado un tiempo me preguntaba por qué estaba tan triste. La época en la que escuchaba tanto esa música pasó, quizá porque perdí la necesidad de buscar sentimientos de segunda mano, o quizá sea la madurez, Oh My God, o quizá un poco de todo eso agitado en la coctelera.

Toda esta reflexión, lo creáis o no, ha comenzado esta mañana mientras ponía en orden mi cuarto. En ese momento, doméstico y anodino, me ha asaltado a traición mi canción favorita de Antonio Vega. No sé cómo, pero ha logrado abrirse paso entre una tracklist mental de pop primaveral y entusiasta. Creo que incluso me he puesto triste un segundo. Quizá por Antonio. Quizá porque mi habitación está demasiado ordenada últimamente.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Mr. James, ad usted donde duele con esa retórica...

Ya vi que conoces a Carrera y Quemazo, esa cutrecampaña desarrollada en horas. Gracias por unirte a tal congregación.

James dijo...

¡Cada uno elige el Vizcaíno que le da la gana! ;-)

José Antonio Pamies dijo...

Bueno el blog Jaime, no lo conocía. Anoche sonó la chica de ayer 2 veces y fueron 2 momentos especiales, no es lo mismo que quien canta esté ya o no aunque parezca una tontería. Un saludo.

James dijo...

No es ninguna tontería. Eso es lo que tienen los clásicos.

¡Gracias por la visita!