La serie no tiene un punto de arranque demasiado llamativo: cuenta las vivencias de cuatro colegas que regentan un pub irlandés en un mal barrio de Filadelfia. La realización no puede ser más austera (por no decir cutre), y no encontrarás rostros conocidos hasta la segunda temporada, en la que se incorpora Danny DeVitto. Poco atractivo, ¿verdad? Sin embargo, cada capítulo (20 rapidísimos minutos) trata siempre uno o varios temas polémicos: el racismo, las armas, el aborto... ¿Y de qué modo aborda estos temas? Siempre del modo más cafre. Para definir a los personajes principales hay que recurrir a adjetivos tan sonoros como "ruin", "zafio" o "deshonesto". No hay valores que no insulten, no hay minoría a la que no ofendan. Quienes busquen una buena dosis de incorrección en esta época de mojigatería la encontrarán en capítulos como "Charlie tiene cáncer", "Los menores y el alcohol: Un problema nacional" o "Los chicos hacen la Yihad".Empezad a verla, por ejemplo, aquí. Ya me contaréis.
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