Gracias por haber estado ahí.
Tuyo afectísimo,
Jaime.
Alma from Rodrigo Blaas on Vimeo.
Queridos lectores, el rumor que temíamos se confirma. La Warner Bros acaba de anunciar que todo está listo para comenzar en 2010 el rodaje del remake de una de las cintas inmortales del séptimo arte: Casablanca. Con el predecible subtítulo de We will always have Paris, la nueva versión se centrará en los felices días que Rick e Ilsa compartieron en la capital francesa hasta la llegada del ejército nazi. Según los productores, no se trata de un remake en sentido estricto, sino de una precuela de la película dirigida por Michael Curtiz. En esta ocasión será el realizador Steven Soderbergh quien se colocará tras la cámara, mientras que George Clooney y Cate Blanchett interpretarán a la pareja protagonista. Los tres han firmado ya para una secuela, As time goes by, que narrará el reencuentro de Rick e Ilsa tras el final de la II Guerra Mundial, años después de su dramática despedida en el aeropuerto de Casablanca. De este modo, lo que parecía una película irrepetible se convierte así en una trilogía para mayor gloria de los bolsillos de Hollywood.
No descarto la posibilidad de que Liam Neeson, Bradley Cooper, Sharlto Copley y Quinto "Rampage" Jackson sean unos chanantes del copón y se hayan disfrazado de Hannibal Smith, Fénix, Murdock y M.A. Barracus.
En vísperas de Navidad, concretamente el 18 de diciembre, llegará a nuestros cines Donde viven los monstruos, cita obligada para todo moderno con corazón que se precie por estar inspirada en el adorable cuento de Maurice Sendak y ser dirigida por Spike Jonze, responsable de Cómo ser John Malkovich y El ladrón de orquídeas. Además, el reparto incluye a gentes tan respetables como James Gandolfini, Forest Whitaker o Mark Ruffalo.
Dejaré las sesudas críticas para los profesionales. Yo sólo puedo hablar de apetito, apetito por lo que este sinvergüenza de Tennessee nos da en cada película, lo que sólo él puede darnos. Inglorious Basterds no es una película, es lo que esta vez sacia ese apetito por la macedonia tarantiniana de tiros, hostias y frases impagables. Ya eso sólo nos sacia. Nos basta el glorioso arranque, marca de la casa. Nos basta el predeciblemente impredecible final. Nos basta ese momento en el que el director toma a su actriz, la viste con una canción y la hace pasar a la posteridad dedicándole ese paréntesis tan característico del cine de Tarantino en el que nos confiesa lo mucho que le gustan el cine, las mujeres y la buena música.