No importa lo duro, lo firme que seas. Finalmente la vida y la muerte te toman ventaja. Todo lo que era importante va desapareciendo, y sólo permanecen contigo hasta el final los recuerdos, buenos y malos. Hubo un tiempo en que Walt Kowalski lo tenía todo: una mujer hermosa, un trabajo honrado y un país del que sentirse orgulloso. Ahora sólo le queda su Gran Torino del 72, que es a la vez su más preciada posesión y el símbolo de todo lo que ha perdido.Al igual que Sin perdón ajustaba cuentas con los pistoleros de La Trilogía del Dólar mostrándonos su declive, Gran Torino podría entenderse como el testamento de Harry Callahan y todos los duros del cine. El viejo Kowalski, jubilado y viudo, observa con rencor cómo su viejo barrio ha sido invadido por inmigrantes. Una cadena de acontecimientos va a llevar a este veterano de guerra huraño y racista a tomar parte en la vida por última vez, a mezclarse con ese mundo que no comprende en lugar de despreciarlo desde la distancia. La violencia formará parte del proceso, pero inesperadamente también la ternura. Un director menos dotado podría haber convertido éste en un telefilm protagonizado por Charles Bronson, pero Clint Eastwood despacha otra lección de gran cine y nos desarma hablando -una vez más- de relaciones humanas, de demonios interiores, de esperanza, de familia, de la vida y de la muerte. De la vida y de la muerte, sí, y no obstante nunca cae en la grandilocuencia ni (gracias a Dios) en el melodrama. Igual que su rostro octogenario es capaz de expresar la rabia o el afecto con los más leves gestos, su discurso acomete los temas más trascendentales con las formas más sencillas. El resultado es una película que conmueve. Pocas sensaciones hay mejores que abandonar la sala de cine sintiéndote un poco distinto a como eras cuando entraste, un poco mejor.
Clint Eastwood, el último clásico americano.

6 comentarios:
Ramén, James, ramén.
Wally Kowalski, su honestidad y su impagable pico de oro nos acompañan, y acompañarán, en el recuerdo junto a los grandes e inolvidables clásicos de la gran pantalla.
Tremenda en su sencillez, en su humanidad, en su trascendencia y en su inmensa riqueza léxica ;-)
Ni que decir del lujazo de tema final... in my Gran Torino...
¡Cierto! Muy bonito ese tema final, compuesto si no me equivoco por el propio Eastwood. ¡Qué grande!
Sencillamente enorme.
Lo mejor de la década!
Pero monsieur, por lo que más quieras, no te busques problemas con los vecinos de Lieja. ¡Recuerda que allí eres tú el "rollito de primavera"!
Menospreciada por la academia, es una oportunidad más de poder disfrutar y maravillarse con Eastwood en plena y decrepita forma.
No es una película fuera de serie pero el personaje creado y la manera, sin sobresaltos de contar las cosas, hacen de ella una gran cinta.
'Uno de los nuestros' se fue de vacío el año que triunfó 'Bailando con lobos'. 'Taxi Driver' fracasó frente a 'Rocky'. Casos así demuestran que el gran cine envejece mejor que los premios, y 'Gran Torino' es gran cine. Poco importa lo que diga la Academia.
Publicar un comentario en la entrada