Entonces llegó Watchmen.
Hablar de su argumento es irrelevante. Más importante es, por un lado, el mundo que Alan Moore y Dave Gibbons presentan, más relacionado con las distopías de la ciencia-ficción que con el género superheroico. La génesis de ese mundo surge de una pregunta sencilla: ¿Cómo habría afectado a la Historia reciente la aparición de héroes en mallas en los años 40? A partir de ahí surgen una serie de personajes que bien parecen aberraciones de los clásicos de Marvel y DC: El Comediante es un Capitán América envilecido, un mercenario sin valores que mata en nombre de su gobierno; Búho Nocturno es un Batman en plena crisis de los cuarenta, retirado, inútil, impotente; Espectro de Seda es la Mujer Invisible y todos los personajes femeninos que sólo existen como complemento del protagonista; Doctor Manhattan es Superman, un dios entre los hombres tan por encima del bien y del mal que empieza a despreocuparse de los asuntos humanos; Rorschach es cualquier súperheroe, con una visión tan maniquea de la justicia que termina por adoptar una postura radical -aderezada con tendencias sociópatas y una infancia plagadita de traumas. En cuanto a Ozymandias, prefiero que los "no iniciados" decidan tras acercarse a la obra con qué clase de personaje podemos emparentarlo.Sin embargo, es en la forma de desarrollar la historia donde se encuentra la genialidad del cómic. Moore y Gibbons, texto e imagen, deciden explotar las posibilidades del medio como nunca antes. Desde flashbacks hasta ejercicios de metalenguaje (ese cómic dentro del cómic), pasando por textos anexos que profundizan en personajes secundarios o aquel magistral capítulo 4 en el que pasado, presente y futuro se confunden para mostrarnos la visión que del espacio y del tiempo tiene el Dr. Manhattan. Cuando lees por primera vez ese episodio sabes que nunca has leído algo así.
El próximo viernes 6 de marzo llega a los cines la película inspirada en la obra. Creo que, lejos de exigirle fidelidad al original, hay que verla como un homenaje quizá entretenido, seguramente innecesario. La adaptación cinematográfica es imposible, y únicamente puede aspirar a simplificar el tebeo o, en el mejor de los casos, adaptar no sólo el relato sino las virguerías narrativas de Moore y Gibbons. Sin embargo, Watchmen no necesita ser una película. Watchmen es la cima del cómic precisamente porque sólo puede ser un cómic.
Y qué cómic.

5 comentarios:
Friki!!! ;P
Que se entere todo el mundo:
Ese señor que me llama "friki" es el culpable de que yo haya leído cientos y cientos de cómics, incluído el aquí reseñado.
¡Y nunca se lo agradeceré lo suficiente! ;P
Estoy hecho un corruptor! El sábado por la tarde voy a verla así que ya sabes que toca pronto otro café-tertulia.
"chapeau!" de un hereje sin derecho a ilusionarse por la película, emocionarse con el trailer ni fascinarse con la lectura por tardía... mea culpa, mea culpa, mea culpa!
Hablando de maniqueos... :P
Estimado Gárgamel, por supuesto que habrá tertulia. ¡Ya estoy afilando los cuchillos!
Estimado Sylar, eres un blando y un títere del marketing cinematográfico. Sigo vigilándote.
¡Un saludo a todos!
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