lunes, 15 de octubre de 2007

Vuelve El Hombre.

El hombre elegante. El hombre que modera su lenguaje, el hombre que no se altera, que no organiza un espectáculo. El hombre por favor, el hombre gracias. El hombre que cede su asiento. El hombre que te sostiene la puerta al pasar. El hombre del ramo de rosas, de la tarjeta de aniversario. El hombre que te recoge a la salida del trabajo. El hombre que te invita a cenar y te ofrece el asiento con la mejor vista del local. El hombre de los paseos junto al río. El hombre de la botella de vino y la canción de Roy Orbison. Vuelve ese hombre. Vuelve El Hombre.

Quizá exagere un poco (me ocurre con frecuencia), pero en cualquier caso Richard Hawley vuelve con su nuevo disco, Lady's bridge, y con él vuelven maneras postergadas.

Descubrí a Hawley hace unos pocos meses, vino bien recomendado. Entonces, su último álbum era Cole's Corner, elegante y romántico, con un toque afectado que no hace sino aportarle un mayor encanto. Así es Hawley: sigue el camino de Roy Orbison pero acercándolo a la distinción british de Elvis Costello y al melodrama de Morrissey. Un veterano del brit-pop con alma de crooner que convierte sus discos en libros de estilo, en apología de un romanticismo en desuso. Canciones como The Ocean, Hotel Room o Valentine le hacen a uno querer ser algo más, ser algo mejor, querer olvidarse de la camiseta desgastada y de los modales de postadolescente marchito y querer, también, que vuelva El Hombre.

Tonight, the street are ours.
This light in your eyes tell no lies.

1 comentario:

Unknown dijo...

larga vida al hombre tipo cary grant... pero sin rosas ni tarjetas de aniversario

y sin nada nada nada
de morrissey, por favor!


;)