A raíz de una larga charla de café, copa y puro, de las auténticas, de ésas en las que se acaba por arreglar el mundo, tengo que hacerme eco (tarde y mal) del gran lanzamiento musical de la temporada: Transmission, el último single de Rajoy Division.
Resumiré mi opinión sobre este súper hit en tres puntos:
1) Odio el cinismo. No tolero que me hable de exhibir y compartir los símbolos nacionales el tipo cuya estrategia política consiste en apropiarse de esos mismos símbolos. Las canciones de Raphael, la feria de Albacete y las películas de Pajares y Esteso son -para bien o para mal- un poquito de todos, azules, rojos, verdes, blancos, negros o rosas (aunque probablemente los rosas no aprecien especialmente la filmografía de Pajares y Esteso, con títulos como Los bingueros, Los chulos o la imprescindible Agítese antes de usarla).
2) El Partido Popular desempeña (o debería desempeñar) una importante labor en nuestra democracia, pero no es de su competencia el lanzar mensajes institucionales. Ello corresponde, evidentemente, a las instituciones. Por más que pretenda imitar la estética de sus mensajes, Mariano no es el Jefe de Estado ni el Presidente del Gobierno. Alguien debería hacérselo saber, pobretico.
3) Los primeros planos frontales son los más adecuados para declaraciones de este tipo, pero habría que barajar otras posibilidades si se da el caso en que el emisor es vizco.
¡Y hasta aquí nuestro espacio dedicado al single de la semana!
PD: Transmission, de Joy Division, aquí.
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