jueves, 4 de octubre de 2007

Recomendación freak.

La última película que he visto: El pueblo de los malditos, de Wolf Rilla (1960).
El argumento: Misteriosamente, todos los habitantes de un apacible pueblo británico caen en un profundo sueño para despertar horas después, sin evidentes consecuencias. Sin embargo, pocos días después varias mujeres descubren estar encintas. Tras una gestación asombrosamente rápida nacen extraños niños albinos. Pronto, estos niños darán muestras de una gran inteligencia, habilidades extraordinarias y un no menos extraordinario desprecio por la raza humana.

No soy un gran aficionado al género de terror, posiblemente porque odio ver a gente que corre y chilla y sangra, y quizá por eso mismo me gustó esta película. La escena más terrorífica muestra un sencillo paseo de los niños por el pueblo. El efecto más espeluznante, el brillo en los ojos de las siniestras criaturas. Cierto que la película tiene situaciones bobas, una banda sonora terrible (que no terrorífica) y un final un tanto decepcionante, pero no se le puede negar la capacidad para crear tensión. Tensión, al tener los ciudadanos que convivir con los extraños. Tensión, al insinuar que "algo se acerca" sin desvelar el qué.

Pero El pueblo de los malditos va más allá del horror. Lo mejor, sin duda, son las diferentes respuestas ante los acontecimientos paranormales. Personalmente, me quedo con el interés científico del profesor hacia los muchachos, o la reacción del marido que vuelve a casa tras dos años de ausencia para encontrarse a su señora en estado de buena esperanza. Impagable.

Puestos a analizar en profundidad, podría pensarse que la película destila cierto síndrome de posguerra mundial: unos extranjeros, arios y muy seguros de su superioridad, invaden Gran Bretaña. Pero lo sé, lo sé: estoy yendo muy lejos. No se puede hablar de esto fuera de un plató de atmósfera cargada, a la manera de Garci en su Qué grande es el cine.

Y me despido ya con dos apuntes: John Carpenter rodó un remake de El pueblo de los malditos en 1995, y también en Los Simpsons fue homenajeada.

¡Nos vemos en los cines!

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