


Se trata de una campaña de publicidad obra de la agencia brasileña DM9DDB para la productora de efectos de sonido Saxofunny. El vídeo promocional es tan sencillo como ingenioso:
+Vía Directdaily.



Efectivamente y sí: lo que ves debajo de The Man es un anuncio de Veet, la conocida marca de productos para la depilación. Apareció el pasado miércoles en The Daily Telegraph, en Australia. ¿Dónde está el chiste? En el doble significado de la palabra "bush": en jerga también significa "vello púbico". Pero qué bien traído...
CSI, servicios informativos:
Dentro de aproximadamente tres horas, George Bush se sentará ante el tribunal de la Historia, ése que pone a cada cual en su sitio. Con más ganas de fiesta que de rencores, la gente de Shackleton ha montado su Bye Bye Bush Party, que esta noche se celebrará -supuestamente- en todo el mundo. Lo sé, lo sé. Debería haber informado antes de esto, pero no es fácil seguir todas las campañas de autopromoción de Alzugaray & Nonzioli.
Concretamente, en un despacho en el ático de la sede central de ACS, donde un hombre de semblante siniestro contempla Madrid desde el gran ventanal mientras acaricia a su gato, un hermoso ejemplar de persa blanco. Tras de sí se escucha el sonido de la rueda de prensa de Ramón Calderón.
Afortunado.
Sully.
Tonight: Franz Ferdinand, el tercer largo de los escoceses, está de puta madre. El cuarteto mantiene sus señas de identidad, y no me refiero a esos guitarrazos espasmódicos sino a la sensación de que, con su música de fondo, incluso tú puedes ser el punto al que se vuelven todas las miradas cuando entras en la sala. Su disco de debut, Franz Ferdinand (2004) fue simple y llanamente la mejor colección de singles que se ha publicado esta década, y cumplía con lo que prometía: "Canciones para hacer bailar a las chicas". Y allí estaban ellas, bailando al son de una guitarra, como Dios manda desde que en 1954 Bill Haley y sus Cometas publicaran 'Rock around the clock', dando por inaugurada la Edad del Rock & Roll. Sí, allí estaban ellas y allí estábamos nosotros, ¿verdad? Y allí seguíamos todos cuando FF publicaron You could have it so much better with Franz Ferdinand (2005). Mucho más pop, mucho más álbum, con subidas y bajadas pero las chicas seguían bailando e incluso se ponían tiernas con 'Emily, put your boots on', y más de un crápula aprovechaba la coyuntura para arrimar cebolleta. ¡Claro que sí! ¡Eso es rocanrol, joder! ¿Por qué crees que los Rolling Stones incluían baladas en sus discos? ¿Porque eran almas cándidas? ¡Claro que no! ¡Era porque no escatimaban recursos en lo que a poder meterla en adobo se refiere, por eso!
Por un lado llega Flame, el perfume con aroma a barbacoa. Sí, yo también puse esa cara de asco. En realidad, parece más bien una parodia -no muy jusificada- de la publicidad de Axe. "Fire meets desire", dicen ellos. En la web encontrarás... música sensual, imágenes de chimeneas, bañeras y velas perfumadas, y poco más. Puedes comprar el perfume online. Sin duda, lo mejor es la voz a lo Barry White que dice "buy right now" cuando haces click en Buy now. Eso es todo.
Mucho más sencillo y a la vez más ingenioso es Whopper Sacrifice, porque "tus amigos te gustan, pero tu Whopper te encanta". Es simple: por cada diez contactos que elimines en Facebook, Burger King te regala una hamburguesa. Venga, estabas buscando una excusa para librarte de diez pelmazos y la has encontrado.
Pues sí, ayer fui a ver Mi nombre es Harvey Milk, el biopic dirigido por Gus Van Sant y protagonizado por Sean Penn. Su mayor virtud, sin duda, es la de dar a conocer la vida y milagros de un tipo y una época tan interesantes. La cinta refleja el contraste entre la América más abierta -representada por la ciudad de San Francisco- y esa otra América, la de la doble moral con sus apolillados valores. Se trata de una buena película, con ritmo y encanto, en la que unos pocos momentos de isabelcoixetismo se olvidan gracias a la buena mano de un Van Sant que aparca el indie para ofrecer entretenimiento de calidad para las masas -eso sí es difícil. Quizá el principal defecto de Milk radica en que, entre el plano corto de su protagonista y el plano general de su América, quedan en nada varias tramas y personajes secundarios, algunos de ellos -principalmente los interpretados por Diego Luna y Josh Brolin- con demasiado peso dramático en la historia como para estar tan pobremente dibujados.
Asesinos a sueldo. Sicarios. Profesionales que matan por dinero, quizá cobren por horas, quizá ofrezcan tarifa plana. No lo sabemos, pues somos pacíficos ciudadanos ajenos a una guerra que se desarrolla en las cloacas de la sociedad. Sin embargo, cabe preguntarse: ¿Cómo termina uno desempeñando tan siniestro oficio?
En la Nochebuena de aquel terrible 1914, los soldados británicos del frente occidental no dieron crédito a sus ojos cuando sus enemigos en el lado alemán comenzaron a decorar sus trincheras con motivos navideños. Pronto se acordó un espontáneo alto el fuego no oficial conocido como la Tregua de Navidad, durante la cual ambos bandos adornaron sus asentamientos, recogieron a sus compañeros muertos para darles una digna sepultura y entonaron juntos el Stille Nacht/ Silent Night/ Noche de Paz.
La semana pasada se estrenó en Canal + True Blood, la nueva serie de Alan Ball, creador de A dos metros bajo tierra. La historia nos lleva hasta un pueblo de la pantanosa Louisiana en el que humanos y vampiros conviven gracias a una bebida (Sangre Fresca) que apaga la sed de los no muertos. Anna Paquin es Sookie Stackhouse, una camarara con habilidades telepáticas que se ve envuelta en todo tipo de "tensiones interraciales". El primer episodio resultó un tanto decepcionante, poco más que una Buffy Cazavampiros con sobrecarga de sexo y violencia. Lo mejor sin duda es la intro de la serie, con un estilo visual inquietante y una canción, 'Bad things' de Jace Everett, tan oscura y sudorosa que dan ganas de fo... ¡y hasta aquí puedo leer!