Parecía imposible superar la genialidad de WALL·E, pero sólo el arranque de UP te hace olvidar al entrañable robot y te instala en un mundo nuevo y maravilloso: la vida de un septuagenario viudo y malhumorado. Los primeros 15 minutos de la peli son en sí mismos una obra maestra, un prólogo maravilloso que cuenta tanto, tanto, tanto en tan poco... Con la piel ya de gallina, empieza la aventura que se integra perfectamente con el lado más profundo y sensible de la historia, de modo que entre saltos y bromas hay lugar para diálogos que sirven para profundizar en los personajes, algo que parecería innecesario en un entretenimiento para niños... si no estuviésemos hablando de Pixar. Esta aventura crepuscular protagonizada por un gruñón de 78 años podría hacer llorar a ese otro anciano, a ése que acostumbra a contarnos de forma magistral hermosas historias de vejez y últimas oportunidades. Que sí, que sí: UP es la película de animación que haría llorar a Clint Eastwood.Compruébalo en el cine. Esta joya será 3, 2 ó 1 a final de año.





