miércoles, 19 de noviembre de 2008

Sin promos no hay paraíso.

Hace unos meses, los grandes creativos se preparaban para la crisis asegurando -muy convencidos- que la creatividad sería el mejor refugio frente al temporal, una creatividad rompedora que iluminase con su brillo a cada marca y producto, otorgándoles mayor notoriedad, diferenciación y todo eso que nos encanta (esta reflexión creativa fue muy comentada). La realidad parece ir en otra dirección (one more time).

No estoy por darle la razón a Quim Monzó (que al parecer hace unos días meaba en tiesto ajeno), pero los hechos son claros: promociones, regalos, descuentos, 2X1, un niño gratis y ahora también una suegra, reclamos para atraer al consumidor y hacer girar el carrusel de la economía. El Corte Inglés se hace su propia publicidad y sustituye creatividad por unos 8 Días de Oro que duran tres semanas, y de paso una nueva marca blanca, Aliada. El producto ya no se presenta como llave a un mundo de fantasía, sino como aliado en los malos tiempos. Leíamos en Marketing News: "Las marcas se las ingenian para que sus productos parezcan asequibles y razonables más que fabulosos. Para muchos grandes anunciantes, de sectores como la automoción, la distribución, el gran consumo e incluso los servicios financieros, el giro de los consumidores ha llevado a variar su estrategia dando fin a la publicidad aspiracional que dominaba sus campañas en la última década".

La discoteca Pachá se apunta a los nuevos tiempos con una promo de lo más Tele 5. La sala valenciana sorteará en su próxima fiesta una operación de aumento de pecho valorada en 4.500 €. Semejante estrategia de mamellistic marketing indignará a las autoridades sanitarias y a los garantes de la moral, más todavía cuando la fiesta ha sido bautizada como Pretty Woman y se presenta como un homenaje a la mujer. CSI no entra en debates éticos. Simplemente, me parece un ejemplo muy puro de la nueva tendencia, de esta Era de las Promociones.

¿Sutileza? ¿Ingenio? Dame algo que pueda tocar.

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