¿Vuelven los 50? Al menos eso es lo que pretenden Kitty, Daisy & Lewis, tres teenagers londinenses con un amor desaforado por el rockabilly, las faldas plisadas y la brillantina:
Cuando aún es demasiado pronto para nostalgiar los 90 pero ya estamos hartos del revival ochentero, los años 50 se presentan como una gran opción (los 50 americanos, se entiende; nada que ver con los 50 de Uncle Frank). Kitty, Daisy & Lewis no son los primeros en viajar con Marty McFly a un tiempo anterior a Vietnam, las revueltas sociales y el Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band. Ahí tenemos a Amy Winehouse, la pavisosa Duffy o Eli "Paperboy" Reed, que reivindican el sonido Motown con mayor o menor fortuna. The Pipettes, banda más estética que artística, también rescatan el sonido que Phil Spector imprimió a The Ronettes. Glasvegas es otra banda con influencias rockabillies, con cazadoras de cuero y una honda tristeza propia de Roy "Only the lonely" Orbison, aunque lo mezclen todo con el rollo Interpol/ Editors. De la misma cuerda orbisoniana es el elegante Richard Hawley, quien gusta de combinar los 50 con un poquito de Smiths.
Permíteme el coolhunting amateur, pero desde mis gafas de pasta hasta Mad men noto un regreso a los clásicos básicos, incluyendo las chupas de cuero que puedes comprarte en Springfield para parecerte al muy cincuentero Shia "The Wild One" LaBeouf en Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal. También en cines veremos el "American Dream" en su versión más amarga con Revolutionary road, la reunión de Leonardo di Caprio y Kate Winslet interpretando a un matrimonio que, en mitad de los años 50, desesperan al ver incumplidas las promesas del gran sueño americano. Más allá de los cines, los EEUU parecen querer recuperar el viejo espledor con Obama como un nuevo Kennedy. Dudo que el sueño se cumpla en 2009 pero, puestos a criticarlo todo, mejor hacerlo como modernos beatniks o, si no te apetece leer demasiado, dejarlo en un sencillo rebelde sin causa. Incluso la insubordinación puede recoger el espíritu cincuentero.
Aguambabululabalambambú!
PD: Cuánta mamarrachada y cuánto link, que sé que luego ni los miras.
jueves, 6 de noviembre de 2008
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