martes, 1 de julio de 2008

Horror vacui.

Qué terrible sensación de vacío.

La vida transcurre de nuevo sin alarmas y sin sorpresas. Pasada la locura colectiva, es momento de encarar nuestras miserias individuales. Unos volverán a la lectura y a la contemplación, los más afortunados probarán con el sexo y los irremediablemente desesperados se entregarán a la droga. De algún modo tendremos que llenar el vacío dejado por la Eurocopa 2008.

Sí, lo sé: durante unos días todavía podremos localizar algún resumen de la competición en Cuatroº, recuperar la tanda de penaltis contra Italia y mantener encendidas esas tertulias matinales, las que nos han permitido todo este tiempo trabajar entre dos y cuatro horas menos al día. Sin embargo, ¿para qué engañarnos? Pronto habrá que pasar página. ¿Qué haremos entonces? Los más optimistas se aferrarán a Wimbledon, al Tour de Francia y a las Olimpiadas, y quizá hagan apuestas sobre el hockey hierba o el lanzamiento de jabalina. Los realistas simplemente asumen que nada volverá a ser como en junio. Los pesimistas sabemos que ser felices ayer significa tener algo que perder hoy.

Qué drama.

1 comentario:

charles dijo...

El problema está en buscar la felicidad en la gloria nacional del balonpié... Supina tontería :P