martes, 24 de junio de 2008

Septuagenario de acero.

Algunos días me pongo de parte de Lex Luthor. Demonios, al fin y al cabo es uno de los nuestros. Es imperfecto como tú y como yo. Es viejo, gordo y calvo, muy calvo. Es humano, totalmente humano, y su odio hacia Superman no es sino una reafirmación de esa Humanidad. Luthor está diciendo que se niega a quedar en un segundo plano, a ser un actor secundario cuyo único papel en esta función es adorar a un ser sobrehumano, a un dios alienígena que fue enviado por un padre celestial a vivir entre los hombres que, criado por una familia humilde, termina revelándose como nuestro salvador, dispuesto a entregar su vida por la Humanidad. ¿Qué nos queda a nosotros? ¿Rezar? Lex Luthor dice "no". Lex Luthor saca el Nietzsche que lleva dentro y busca la kriptonita con la que matar a Dios, destruir su ley e imponer la Ley de los Hombres.

En junio de 1938 llegaba a los quioscos de Estados Unidos el número 1 de Action Comics, revista en la que hacía su debut el revolucionario personaje creado por Jerry Siegel y Joe Shuster. Después de 70 años, Superman permanece perfecto e inmaculado mientras el mundo cambia y nosotros nos volvemos más cínicos y crueles... y algunos días, indudablemente, nos ponemos de parte de Lex Luthor.

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